ETAPA 14 DE GÜEMES A SANTANDER ( 16,5 KM)



ETAPA 14 DE GÜEMES A SANTANDER (GUÍA EROSKI)

Empezamos a caminar con un día donde la amenaza de lluvia nos perseguía.

Es una etapa corta y casi sin desniveles, que nos permite dedicar la tarde a visitar la ciudad de Santander, capital de Cantabria. Nuestro grupo, ha seguido el recorrido costero que bordea los acantilados y nos regala unos paisajes bellísimos y momentos muy divertidos.

Hay que tomar la carretera CA-443 y avanzar por ésta en suave ascenso; el arcén es mínimo, por que debemos caminar en fila y extremar la precaución. Enseguida comienza una larga bajada que desemboca en la carretera CA-141, con bastante tráfico. Seguimos a mano izquierda por el arcén durante 500 metros. 

Galizano (4,4 Km).

       

Llegamos a Galizano y nos espera una sorpresa ¿qué será?.

                             
Entramos en el pueblo.

Pasamos al lado de Nuestra Señora de la Asunción, una iglesia pequeña pero bonita.

Y ¡ SORPRESA!. Nos encontramos con una carrera ciclista. Había mucha gente.
Cintas y vallas marcando el recorrido. Aunque no podíamos seguir la flecha, no la perdíamos de vista. La nube parecía estar esperándonos en algún lugar, aunque llevábamos algún paraguas.


Unos 180 metros después de la iglesia, ante el hotel La Vijanera, tomamos la calle de la derecha, que corresponde a la carretera local CA-441.

La seguimos siempre de frente hacia la playa de Galizano. Saliendo encontramos una casa que se llama Villa María.

Creíamos que ya estábamos en otro pueblo y preguntamos, aún era Galizano.

Al final, tras subir una pequeña cuesta vemos la playa a nuestros pies, sin necesidad de bajar a la arena.
No bajamos a la playa, continuamos a la izquierda. Vemos las casas de Langre.
Nos alejamos un poco, solo un poco de la vista directa del mar y vemos las casas de Langre. Una casa nos observa en la altura.

Hay una desviación a la derecha hacia la playa, el camino sigue de frente, ahí tenemos la flecha ayudándonos a decidir. Pasamos al lado de la ganadería , yeguas a un lado, al otro muchas vacas (alguna con una tripa muy abultada y otras ya con sus crías), también cabras (alguna de considerable tamaño)


Siempre sin parar la marcha.  Nosotras tres nos habíamos quedado rezagadas y apuramos el paso intentando llegar hasta donde estaba el resto de nuestro grupo. Vemos abajo la playa de Arenillas. Por fin divisamos a nuestro grupo caminando a lo lejos.

El camino circula entre la siembra y el vertical acantilado nos cerca a la extensa playa de Langre. Sobre esta última, a medio camino, hay un mirador con varios bancos, en el había muchas personas. Hay mucha gente paseando,  corriendo, familias con niños, paseando perros, ¡hasta una novia en su despedida de soltera!.


Parking en la parte de arriba de la playa y susto ante la cuesta que nos espera. Las flechas nos mandan hacia esa subida, arriba ya pillamos al resto de nuestro grupo.

El cabo Galizano se interna en el mar y nuestro camino sigue dibujando religiosamente la silueta del acantilado, circulando al borde del precipicio.
Continuamos en la parte de arriba del acantilado. Abajo quedan las Pozas de Langre, una especie de piscinas naturales, preciosas. Amenaza lluvia, pero esperamos que no nos pille.
Vemos desde la distancia la isla de Santa Marina.
Pasamos por una zona con unos pocos pinos, pero sigue siendo el camino bordeando el acantilado. El camino ahora es de arena, como la de la playa, que está muy cerca. Nos llama la atención la ausencia de aromas. En algunas etapas el eucalipto, o el jazmín, azahar, ... hoy no hay ningún olor.

El camino continua con las casas de Loredo que dan al mar, casas preciosas.


Están empezando a caernos algunas gotas de agua. Mi hijo nos llama por teléfono porque en Avilés está cayendo una tormenta tremenda y estaba preocupado. Le decimos que aquí sólo están cayendo cuatro gotas, que no se preocupe.
 


Llegamos a una rotonda, el Mirador de los Tranquilos. Había mucha gente, sacamos una foto de grupo y continuamos en marcha, las gotas de agua ya eran más intensas.
El camino continua por la playa de Los Tranquilos. Esto es algo único, el pasillo entre rocas es increíble. 

Unos metros por la playa y subimos por unas escaleras. Continuamos por ese camino al lado de la playa.

Y nos lleva, otra vez, a la arena, seguimos en la Playa de los Tranquilos. Los que tenía paraguas los abrieron, los otros, intentaban protegerse del agua con la capucha. La playa muy, muy larga, con un riachuelo (el rio Castanedo). 


Al atravesar el río ya es la Playa de Loredo. Tuvimos que saltar y soltamos alguna que otra carcajada. La playa se convierte en Playa de Somo después de unas rocas.
Vemos Santander y la península de la Magdalena, con su palacio. 
Llegamos al final de la playa a Somo (14,5 Km). Preguntamos por el embarcadero para coger la barcaza que nos llevará a Santander.

La 'Pedreñera', como así la llaman, funciona todo el año y el billete a Santander cuesta 4 euros.
 En mitad de la travesía recoge pasajeros en Pedreña. Finalmente desembarcamos en el paseo santanderino de la Pereda.
Llegamos a Santander (16,6 Km)
Cuando nos vamos acercando al muele, descubrimos la réplica de la Santa María, una de las naves con las que Cristóbal Colón atravesó el Océano Atlántico y llegó a América.
 Es increíble que en una nave de estas características, un grupo de personas, hayan  atravesado el Océano, yo no me atrevería a ir ni al otro lado de la bahía.
Nos estaba esperando nuestro amigo Dimas. La verdad es que fue una maravillosa sorpresa. Él nos contó muchas cosas sobre Santander, pero sobre todo, comimos, paseamos y recordamos viejas historias. Fue fabuloso, los que conocéis a Dimas ya os imagináis todo lo que nos divertimos con él. Kike se moría de risa. Muchas gracias Dimas por ser tan fabuloso y compartirte con nosotros. ¡Ah! ¡y por los tarros de bonito!.
Hay muchas más cosas superinteresantes para ver. Los jardines de Pereda ...

La Península de La Magdalena, lugar donde la reina Victoria Eugenia pasaba largas temporadas de verano.  

... Y ...

No podemos olvidar a la familia Botín.
A la muerte de Emilio sus hijos siguen al frente.
Y así terminamos una etapa más. A una parte del grupo le sorprendió un gran chaparrón y a otra parte no. ¿Increíble verdad?. Lo pasamos muy bien, las playas, el paseo en barca, la sorpresa de Dimas, ... todo genial.
Preparando ya la próxima.

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